miércoles, enero 24, 2007

Kapuściński: el "traductor de culturas"

Ha muerto Ryszard Kapuściński. Ha sido la primera noticia que he oído esta mañana, después de la información meteorológica. El “traductor de culturas”, como él mismo se definía. Periodismo puro, a pie de calle, de ese que todos hemos soñado ejercer. Lejos de la comodidad y el distanciamiento que brindan esas mesas de trabajo de muchas redacciones.
Lo que yo hago también es periodismo. Al menos yo así lo considero, aunque algunas personas me lo hayan cuestionado repetidamente y aún lo hagan. No es periodismo de raza, de ese que practicaba Kapuściński. Es otro tipo de periodismo. Es comunicación corporativa. Es comunicación empresarial. Llamadlo como queráis. Pero yo lo vivo como periodismo. Y así lo siento. Si no fuera así, no habría celebrado hoy el día del patrón de los periodistas (San Francisco de Sales) en una comida, iniciativa de una compañera de trabajo. Me siento periodista.

¿Y qué puedo añadir yo a todo lo que ya se ha dicho hoy sobre el gran escritor polaco en los medios? Seguramente, no mucho. Por eso os dejo un par de enlaces que me han gustado especialmente: un post de M. Atitar de la Fuente, también periodista, donde escribe sobre Kapuściński y reproduce un fragmento de su libro Los cínicos no sirven para este oficio, una reflexión sobre el oficio de periodista; y la entrevista de Sergi Doria publicada en el diario ABC del 14 de agosto de 2005.

Y me tomo la libertad de destacar unas líneas de la obra que antes citada:
“Hay profesión para las que, normalmente, se va a la universidad, se obtiene un diploma y ahí acaba el estudio. Durante el resto de la vida se debe, simplemente, administrar lo que se ha aprendido. En el periodismo, en cambio, la actualización y el estudio constantes son la condición sine qua non. (…)

Por tanto, tened paciencia y trabajad. Nuestros lectores, oyentes, telespectadores son personas muy justas, que reconocen la calidad de nuestro trabajo y, con la misma rapidez, empiezan a asociarla a nuestro nombre; saben que de ese nombre van a recibir un buen producto. Ése es el momento en que se convierte uno en periodista estable. No será nuestro director quien lo decida, sino nuestros lectores.”