miércoles, agosto 16, 2006

Francia, blogueurs apasionados

He estado de vacaciones en Francia y, a la vuelta, me ha sorprendido encontrar un reportaje de El País sobre la pasión bloguera de nuestros vecinos los franceses. Las estadísticas que en él se citan son curiosas: los franceses dedican una media de 70 minutos diarios a escribir y leer blogs, según datos de ComScore Networks, dedicación que los convierte en los ciudadanos del mundo que más tiempo dedican a estos menesteres, por delante de los 12 minutos de los americanos y los 6 de los ingleses.

Hace apenas un par de semanas que descubrí dos blogs sobre comunicación corporativa, precisamente franceses, que me gustaron bastante. Uno de ellos es el de Loïc Le Meur, disponible en francés y en inglés y citado también en el reportaje. De este blog, lo primero que me llamó la atención, por acertada, fue la cita de la cabecera: “los medios tradicionales difunden mensajes, los blogs inician conversaciones”.

El otro blog es el de Arnaud Meunier, “el blog de un responsable de comunicación”, como él mismo lo presenta. Incluye varias categorías: comunicación, márketing, diseño web… Creo que merece la pena echarle un vistazo.

Esta pasión bloguera que vive Francia también ha llegado a los políticos. Se han dejado seducir por los blogs: el conservador Alain Juppé, la socialista Sègoléne Royal, el centrista François Bayrou y el social-liberal Dominique Strauss-Kahn, tal y como cita el reportaje de El País. He echado en falta en esta lista al siempre polémico Nicolas Sarkozy pero todo tiene una explicación. Según palabras de Arnaud Dassier, responsable de comunicación de Sarkozy, "los blogs son para los perdedores, para los que no tienen nada que hacer, como Juppé o Raffarin, o los que trabajan su imagen, como Strauss-Kahn y Fabius. Para ocuparse de su blog diariamente, hay que perder entre veinte minutos y una hora diarias. ¿De dónde quiere que el ministro Sarkozy saque ese tiempo?". Me pregunto si tendrá tiempo al menos para leerlos. La de información que puede estar escapándoseles (a él y a su gabinete) de no ser así.